La gastronomía nayarita es una mezcla única de ingredientes del Pacífico, cocina originaria y tradición colonial. En cada municipio encontrarás platillos que cuentan historias de siglos.
El plato insignia de Nayarit. Un pescado —usualmente pargo o robalo— abierto por la mitad, adobado con una salsa a base de chile seco, ajo y especias, y cocinado a las brasas sobre una parrilla de varas de mangle. Probar el original en Mexcaltitán o San Blas es una experiencia obligatoria.
En la zona norte, sobre todo en Santiago Ixcuintla y Tuxpan, el camarón se prepara en tamal envuelto en hoja de papatla o en albóndigas servidas con caldo rojo. Son una prueba de cómo la cocina marinera se mezcla con la tradición campesina.
Típico del corredor sur (Ixtlán del Río, Ahuacatlán, Jala), es un pollo asado acompañado de papas, lechuga y una salsa ligeramente dulce y picante que se sirve en los portales de las plazas principales.
A diferencia del pozole jalisciense, el nayarita se prepara con maíz reventado y puede servirse con carne de cerdo o con camarón. En Tepic es común encontrarlo como platillo dominical.
El tejuino, bebida fermentada de maíz servida con nieve de limón, sal y chile, es un clásico callejero. A esto se suman aguas de jamaica, tuba (bebida de coco) y raicilla, destilado primo del mezcal.
Desde palapas a pie de playa hasta restaurantes de alta cocina en Punta Mita, Nayarit tiene propuestas para todos los presupuestos. Los mercados municipales —especialmente los de Tepic, Santiago Ixcuintla y Tuxpan— son paradas obligadas para conocer la cocina tradicional.